Garachico: volcán, Vesubio y Troya ardiente

Con esas palabras, Fray Marcos Alayón describía lo que se había convertido Garachico en la fecha de 1697. Un devastador incendio consumió gran parte de los edificios de la ciudad en una fatídica madrugada del día de San José, una tragedia que fue recogida por el mencionado fraile en su obra La Quema de Garachico. 

Pero sin saberlo, los versos del religioso vaticinaban otra tragedia que acontecería escasos años después. El 5 de mayo de 1706, el volcán Trevejo (conocido también como Arenas Negras), ubicado en las zonas altas del municipio, comenzó una erupción volcánica que cambiaría para siempre los designios de la historia garachiquense.

Vista de Garachico (FEDAC)
Vista de Garachico (FEDAC)

Las crónicas cuentan que la lengua de lava descendió por el Barranco Hondo y el risco de la Atalaya (divisables desde el casco histórico) dividido en siete arroyos que siguieron fluyendo durante ocho días. La lava se abalanzó sobre la ensenada tan velozmente que a los navíos no les dio tiempo de levantar anclas y huir, quedando sepultados bajo una lengua de fuego que pudo alcanzar una velocidad de hasta 280 m/h. 

Entre estos navíos se hallaba la María Galante, un buque que, procedente de América, había recalado en Puerto Rico, como se conocía antiguamente a Garachico, para entablar comercio con sus mercancías antes de retomar la ruta hacia Europa. Su historia nos la cuenta la escritora cubana Dulce María Loynaz, en su obra Un verano en Tenerife:

Sólo pocas embarcaciones tendrían tiempo para huir quizá las más pequeñas y ligeras. Pero las más de ella quedaron presas en un mar que de súbito se espesaba, tornaba hirviente. La María Galante se contó entre las que sufrieron esta suerte; debe de haber hecho esfuerzos desesperados por escapar, por salvar el oro del rey soltando su velamen a todo trapo, tratando de enderezar su quilla hacia la embocadura cercana, lográndolo un poco, avanzando apenas, detenida a fin por la costra de lava ya solidificada en torno suyo… La nave triunfadora de tantos y diversos enemigos había sido al fin abatida, copada por uno que no era del mar, sino de la tierra, de lo más negro y profundo de la tierra…

Interior del Convento de San Francisco. Fue reconstruido tras al erupción a partir de 1714 (foto de Turismo de Garachico)
Interior del Convento de San Francisco. Fue reconstruido tras al erupción a partir de 1714 (foto de Turismo de Garachico)

Decíamos que esta erupción cambió para siempre el destino de la historia local. Por entonces, Garachico contaba con el puerto comercial más importante de la isla de Tenerife. A sus costas arribaban constantemente buques, en especial procedentes del tráfico con América, que habían convertido a la Villa en una próspera ciudad comercial. Sin embargo, esta bonanza se esfumó con la erupción del Trevejo, que sepultó bajo la lava el puerto de Garachico, olvidando así para siempre su nombre de Puerto Rico.

La riqueza patrimonial también se vio gravemente afectada. El antiguo convento franciscano acabó por derrumbarse, de la Iglesia de Los Ángeles sólo sobrevivió su campanario, el interior de los palacios de los Condes de La Gomera y del Marqués de la Quinta Roja fueron arrasados y la Iglesia de Santa Ana fue pasto de las llamas. Si bien la lengua de lava respetó los muros exteriores y los cimientos, que fueron empleados en su posterior reconstrucción, el incendio redujo a cenizas las cubiertas y la riqueza mueble de la parroquia.

volcan_arenas_negrasCuentan las leyendas locales, que esta tragedia se debe a una profecía o maldición emitida por un fraile franciscano que, despechado por una de las tantas familias nobles de la villa, antes de marchar maldijo:

Garachico pueblo rico,
Gastadero de dinero,
Mal risco te caiga encima.

Y como decíamos al principio de esta entrada, Fray Marcos Alayón, se encargó también de premonizar esta tragedia natural y hecho histórico trascendental en la historia de Garachico con estos versos:

¿Viste al volcán furioso que con ira

arroja municiones de centellas?

¿Viste al Vesubio que iracundo tira

globos de fuego contra las estrellas?

¿Viste la triste Troya, que respira

horribles llamas por sus torres bellas?

Pues así Garachico, ciertamente,

era volcán, Vesubio y Troya ardiente.

Estas son algunas de las historias que podrás conocer en nuestra Ruta del Fuego de Garachico, un paseo de unas dos horas de duración en el que repasaremos algunas de las tragedias ígneas más sonadas de su historia: el incendio de San José, la mencionada erupción del Trevejo y varios incendios, como el de 1911, que asolaron el casco garachiquense.

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Canarias en Ruta

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